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Una plegaria por el Hotel Oriental

El anuncio de la concesión de la licencia era mucho más que el inicio de la remodelación y puesta en uso de un edificio, el Hotel Oriental de Arrecife, que todavía a día de hoy sigue luciendo cochambroso por todas sus costuras, exactamente el mismo palmito lamentable que presenta desde hace más de tres lustros. En cierto sentido, este anuncio venía a conformar el principio del fin de años y años de política fracasada en torno al supuesto patrimonio arquitectónico de Arrecife. A la que nos ha abocado una ley disparatada, la de Patrimonio de Canarias, que vaya usted a saber cómo no la han podado de arriba a abajo para hacerla creíble, y unos técnicos (los del Cabildo de Lanzarote) que han jugado a ser más papistas que el papa, con el viento a favor de esta ley que nadie cree.

La suma de esos ingredientes nos han llevado a estar a años luz de una ciudad patrimonial como La Laguna. Por el contrario, lejos de empatizar con los dueños de esas casas, y hasta ponerles una alfombra roja para facilitar que se dejen los cuartos en mantener lo resaltable y conservable, se les ha hecho la vida imposible. ¿El resultado? El supuesto patrimonio cayéndose a cachos día a día, como si fuera la costa volcánica de Los Hervideros azotada por el Atlántico.

Patrimonio de Arrecife.

Si el fin de esta irracionalidad claramente visible (solo hay que abrir los ojos) bien valía unos vinos, la alegría iba a durar poco. El Ayuntamiento de Arrecife, gestionado por PP y PSOE, concede la licencia, pero el Cabildo de Lanzarote, gestionado por PSOE y PP, paraliza la licencia por al menos seis meses.

Ante el hecho de que el hotel no figura en ningún catálogo patrimonial que, al parecer tiene que desarrollar el Ayuntamiento, el Teniente Alcalde de ese Ayuntamiento, un tal Mendoza (PSOE), declara algo así como “va siendo hora de que el Ayuntamiento saque adelante el Catálogo de Protección Patrimonial (o nombrete parecido)”. Lo dice un representante público cuyo partido ha gobernado o cogobernado durante 33 de los 42 años de vida democrática del Ayuntamiento de Arrecife (de 1979 a 2021…33 de 42). Hay que tocarse los pies… y respirar.

Uno entendería que apellidándose Maragall y habiendo revolucionado la arquitectura de Barcelona Ciudad, defendiera con uñas y dientes los logros cosechados, una ciudad europea, moderna, fresca, vivible. Aquí tiran de recursos de todo tipo para defender un eje importante de las políticas que ha llevado la ciudad a la ruina. ¡Quijotesco!

Hotel Oriental de Arrecife. Fotografía: Ramón Pérez Niz.
Hotel Oriental de Arrecife.

Pero lo más sorprendente del caso no es el dislate narrado, sino el silencio espeso que ha cubierto el anuncio de la paralización de la licencia y el hecho de que tengamos que seguir esperando, una vez más, a que la razón vuelva a imperar para reconducir esta maltrecha ciudad llamada Arrecife.

Da cosa leer la timidez con la que la Alcaldesa ha despachado el asunto, “cuatro años es mucho tiempo de espera”, se la escuchó decir con la boca pequeña para defender el viraje que espera la razón, en lugar de armar una posición razonada y razonable para que la ficción del supuesto patrimonio municipal deje de acogotar a la capital que quiere gobernar.

La Alcaldesa Astrid pierde una oportunidad magnífica para erigirse en ese faro de lo racional frente a la sombra de la superstición que se proyecta sobre todo lo relacionado con el Patrimonio.

Una pena disponer únicamente de otra forma de superstición como única vía de oposición al dislate cabildicio: una plegaria para que los seis meses de suspensión de la licencia pasen cuanto antes. Una plegaria por el Hotel Oriental.

Publicado enUncategorized