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Sonría, por favor

El hombre de la foto sonreía de verdad. Le salía así de natural porque era el tipo de vitalista y hedonista que vendería un poco de su alma para que tú sintieras una milésima parte del placer que sentía con prácticamente todo.

No le valió con las geniales intervenciones que nos legó. Estarán conmigo que a uno que crea los Jameos del Agua o inventa el itinerario para recorrer Timanfaya podría perdonársele que tuviera cara de peo de manera permanente.

Podría haberse comportado así, en el rol de genio incomprendido, desvariar, disparatar, arrasando en todos lados, y siempre, siempre, con un careto de peo que tira patrás.

Sin embargo, en todo lo que tenía que ver con la promoción de Lanzarote, su sonrisa y entusiasmo conformaban la base para asegurar la presa, la venta, que no es otra cosa que un viajero con las pupilas saliéndose de los cascos admirando la isla de los volcanes.

Nos lo dejó hecho, con toda la zafra bien vendida. Habría que ser muy inútil para encharcarla. Un poco de gestión de rutinas, cumplir el horario y éxito asegurado.

Supongo que el buen hombre daría por hecho que los embajadores de su obra de Arte y Naturaleza en Lanzarote sonreirían igual de bien y natural que él. Vamos, como para no hacerlo.

Pues hete aquí, que de visita a los Centros de Arte, Cultura y Turismo del Cabildo de Lanzarote para apoyarlos y tal en época de crisis y tal…cómo cuesta encontrar una sonrisa.

Por momentos da la sensación de que los creadores de la obra fueran ellos y adoptaran esas posturas de artistas incomprendidos, serios y secos. Solo en sueños soy capaz de verlos súper diligentes, sonrientes, vitalistas, entusiastas, contagiadores…

¡Qué cosa más extraña!

Publicado enUncategorized

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