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Buenismo bien

¿Soy buenista? Esa es la pregunta que hoy toca hacerme. Buena persona me considero, pero para saber los límites del buenismo me rijo por la RAE: actitud de quien ante los conflictos rebaja su gravedad, cede con benevolencia o actúa con excesiva tolerancia. Siguiendo estas coordenadas, no puedo considerarme buenista por la siguiente lista de hechos:

  • Se han detectado pateras que además de personas portaban droga
  • El centro de acogida de inmigrantes de “La Santa” está siendo objeto de actos vandálicos por algunos de los que lo habitan
  • Las protestas de comerciantes en zonas céntricas por el aumento de faltas, hurtos y delincuencia intermitente se convierte en una constante
  • Ausencia de patrullas policiales

En conclusión, no puedo ser buenista en un contexto hostil, y efectivamente no se trata de estigmatizar, ni de generalizar, pero sí de detenernos en el detalle sociológico de los hechos para analizar después nuestro grado real de empatía con el fenómeno de la inmigración.

¿Se me puede achacar de no ser buenista en términos migratorios con no ser sensible a la necesidad de buscarse una vida mejor? También he diseccionado esta posibilidad, y efectivamente, quien tenga la necesidad y las posibilidades de embarcarse en esta “epopeya” (que no debemos ceñirla exclusivamente a la llegada en patera, sino a otras muchas formas de llegada, por ejemplo, cogiendo un avión o siendo emigrantes dentro del propio territorio nacional) debe intentarlo, pero esa circunstancia particular no puede obviar la situación en la que después esas personas tienen que convivir y sobrevivir. ¿Quién se preocupa de hablar de integración y de planificar realmente las redes comunitarias y sociales que garanticen que los que llegan puedan convivir y adaptarse a una cultura y un sistema que les es ajeno ?

Y aquí reside para mí la distorsión del buenismo, es decir, los que no quieren aceptar que la buena acción de acoger puede convertirse en un problema socio-convivencial real. Las consecuencias de esta miopía se vive en Francia, el país que ha parido las libertades democráticas y ahora vive actos terroristas extremistas, se vive en los paises de creciente ascendencia xenófoba centro-europeo, y lo hemos visto con claridad en España con la creciente ola que auspicia Vox.

Esa falta de querer ver que la situación generada, y basada en excelentes principios de solidaridad y cooperación, se ha dilapidado por la dilación de responsabilidades de muchos gobiernos buenistas (que prefieren la teoría a la práctica) se convierte ahora inevitablemente en un caldo de cultivo reaccionario y excluyente con el recién llegado.

¿Cómo se puede plantear el buenismo sobre estructuras públicas endebles y precáreas? ¿Cómo se puede practicar el buenismo cuando la presión que ejerce Canarias para resolver el problema local es derivar extranjeros a otras comunidades, mientras practica frente a la galería la acogida-solidaria?

Y superando al fenómeno de las pateras, cuántos falsos buenistas predican la inmigración y la multiculturalidad como un valor, pero después niegan el turismo o la construcción como principal fuente de recursos. ¿Dónde piensan que esa masa poblacional llegada mayoritariamente de Latinoamérica o terceros países va a trabajar? O será que los que practican ese buenismo dialéctico no les ha tocado convivir en barrios copados por ciudadanos de otras culturas que intentan imponer su forma de vivir de una manera imperativa. ¿Ser buenista significa no exigir respeto y educación con nuestras reglas de convivencia? Sinceramente, yo les veo aislados del mundo que tanto defienden sin conocerlo y sufrirlo, pero bucólicamente pensando aún en el Arca de Noé.

Detrás de la precarización del trabajo que ellos achacan a los empresarios turísticos (sea dicho de paso un camarero con sus propinas sigue cobrando más que un universitario en muchos sectores productivos) están dejando de computar la presión que ejercen sobre los sueldos medios una masa dispuesta a trabajar en la servidumbre y hacerlo además en la economía sumergida.

Vuelvo al principio de este artículo, ¿serán realmente buenistas los que pueden llegar a tener una casa ocupada a su vera, un adolescente desarraigado e indocumentado consumiendo crack en las escaleras de acceso a su propiedad, o les sobrevendrá el buenismo cuando la única forma de que se respeten las horas de descanso es llamando a la Policía?

Publicado enUncategorized

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