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Un huerto que sociabiliza

En los tiempos que corren no es sencillo promover proyectos ilusionantes y mucho menos hacerlo en torno al sector agrario, pero en este caso, hubo un detonante inesperado: un confinamiento que nos hizo reflexionar, entre otras cosas, sobre nuestra manera de interactuar en comunidad.

Durante el aislamiento muchos abordaron la soledad y la introspección desde la conciencia del cambio y especialmente desde la necesidad de pasar a la acción. Pero esos ingredientes no hubieran servido de nada sin el compromiso personal de Agustín García y otros ciudadanos anónimos que estaban deseosos de crear redes de colaboración y comunidad y se lanzaron a abonar esa posibilidad.

En esa búsqueda apareció un particular dispuesto a ceder 12.000 metros cuadrados de finca a quien quisiera ponerla de nuevo en producción. Se creó un chat inicial para testar a cuántas personas les podría interesar la idea de promover el autoabastecimiento doméstico a través de agricultura ecológica entrelazada con un proyecto social más ambicioso de integración comunitaria, y así es como se dieron los primeros pasos de lo que hoy se conoce como “Huertos Compartidos Lanzarote”.

Pero, claro, un proyecto tan abierto a la ciudadanía para que no mueriese demasiado pronto, requería de una estructura y de una buena coordinación interna. Así que antes de abordar el tedioso proceso administrativo hacia la constitución de una cooperativa o una asociación, se buscó a un buen director de orquesta. Aquí es cuando aparece en escena José Goñi, que junto con el colectivo “Papa Cría”, le dio cobertura legal a la cesión de la finca durante cinco años, y activó toda la dinámica de grupo.

Como el proyecto pretende ser de carácter insular, promoviendo la cesión de fincas en desuso o abandonadas para su recuperación a través de huertos que sean cultivados por ciudadanos, se apostó por la elección de delegados que fuera los encargados de ir generando esos grupos de trabajo en cada municipio.

De esta forma, mientras se va estructurando el modus operandi del grupo, también se van activando los resortes de la ilusión y la voluntad de transformar el proyecto en una realidad con acciones de rehabilitación en la misma finca. “Será duro, largo y difícil”, recuerda Goñi, pero existe un interés real de personas dispuestas a ceder espacios de trabajo y personas dispuestas a sacarles provecho, no en forma de rendimiento económico, sino recibiendo a cambio de su tiempo la compensación de participar de la mejora del espacio común y la posibilidad de abastecerse con lo que sean capaces de cultivar.

Dar ejemplo y hacer escuela

Los inicios conllevan limpiar, desescombrar y enriquecer unos 1.000 metros cuadrados de terreno, generando compost, y hasta semilleros, una tarea en la que están inmersas unas 20 personas semanalmente. El agua aún no llega a la finca, así que cada participante en el proyecto aporta dos garrafas de agua para ir manteniendo las plantas autóctonas que ya se han plantado. Al mismo tiempo, se ha abierto el canal público de “Huertos Compartidos Lanzarote”, especialmente en las redes sociales, para ir informando a la población o recibir sugerencias.

Resulta esperanzador el número de personas alcanzadas con las primeras publicaciones, y la cantidad de gente que está dispuesta a enseñar a otros altruistamente. Y es que esta es otra de las claves del proyecto, ya que la mayoría de sus integrantes (al menos en esta primera fase) no tienen experiencia previa con el agro. Por eso, otra de las acciones que se pretenden iniciar es la formación a través de Aderlan en cuanto a cultivo insular, y de este modo, ir generando escuela en agricultura de kilómetro cero, recuperando sus valores etnográficos y paisajísticos.

Aún no se ha decidido si todos los participantes cultivarán conjuntamente el cien por cien del terreno o si se dividirá en bancales para que cada integrante tenga definida su producción. En lo que no hay dudas es en seguir adelante con la iniciativa sin vincularla a la Administración, o a partidos politicos, priorizando las donaciones de particulares o empresas sobre material o herramientas necesarias. Y es que este proyecto pretende principalmente germinar la semilla de la colaboración ciudadana a la vez que impulsa nuevos brotes verdes en la agricultura local.

Publicado enUncategorized

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