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El estudio estratégico

Confieso que he pecado. A lo largo de mi vida he participado en diversos estudios para administraciones públicas, a través del contacto de distintas entidades que me proponían ayudar a desarrollarlos. En concreto, y por ejemplo para el Cabildo de Lanzarote, participé en un diagnóstico sobre los centros socioculturales de la isla, un catálogo de los suelos industriales o un manual de compra ecológicamente responsable.

Recuerdo especialmente el día de entrega del análisis sobre el funcionamiento de los centros socioculturales. Fueron varios meses de trabajo, con las típicas semanas finales de estrés, intentando que aquello fuese un documento útil para mejorar la gestión de estos espacios, la mayor parte de las veces infrautilizados, cuando no directamente abandonados. Siempre tuvimos en mente a un chaval ficticio dando vueltas por las rotas aceras de una barriada de Arrecife… ¿tan difícil era habilitar un espacio con dos o tres opciones de ocio básicas, abierto de forma continuada y gestionado profesionalmente?

Recuerdo que el día de la presentación, había no sé qué hostias, y la consejera estaba apurada, por lo que no creo que fueran más de cinco minutos lo que la angustiada mujer nos pudo o quiso dedicar. Y esa fue la vida útil del documento, antes de acabar en los cajones de la corporación insular. Más de una década después de ese estudio, el mundo ha cambiado en muchos aspectos. Ha habido países que han salido de la miseria, otros que han caído en dictaduras…. Pero los centros socioculturales de la isla siguen básicamente igual: infradotados, con actividades intermitentes… Al igual que la inmensa mayoría de las cuestiones sobre las que se han desarrollado estudios y planes estratégicos a cuenta del presupuesto del gobierno insular.

Hace escasos días, el Cabildo anunció un informe y un plan estratégico, a cargo de tres economistas que salen mucho en la tele, José Carlos Díez, Daniel Lacalle y Miguel Sebastián. A grandes males, grandes estudios. Como es sabido, hacer un diagnóstico y una propuesta de plan es una estrategia política que funciona un número infinito de veces. Y a la que la realidad ni la roza. Por otra parte, siendo cierto que los cajones del Cabildo están llenos de análisis que nunca tendrán una aplicación práctica, probablemente no será menos cierto que una parte importante de esos informes serán buenos informes (¡yo prometo haber trabajado duro en los míos!). De hecho, acceder a la información de las mejores prácticas sobre un tema, e incluso proponer posibilidades de implementación en diferentes escenarios, puede no ser complicado. Es cuestión de tiempo y estudio. El problema en la vida está en la puesta en práctica de cualquier cosa. Todos estamos perfectamente informados en general acerca de lo que nos conviene en nuestra vida… y todos sabemos lo que nos cuesta romper nuestras insalubres o autodestructivas inercias.

Pues ahora coja sus inercias, su falta de imaginación o su pereza, elévelas a la enésima potencia… y ahí está el meollo de la falta de capacidad política. En concreto de nuestra política local: legiones de funcionarios desmotivados o poco formados; votantes que lanzan ideas estrambóticas con faltas de ortografía en los comentarios de los medios digitales; oposición (¡o socios de gobierno!) sin ningún criterio moral; 50 millones de trabas burocráticas, una encima de otra… Todo esto es lo que separa al político insular de lo que debe hacer. No la fata de información.

¿Necesitamos que nos vuelvan a decir que sin la renovación del planeamiento insular no vamos a ningún lado? ¿Que debemos simplificar y aligerar al máximo la burocracia ? ¿Lo necesaria y bonita que es la coordinación entre administraciones y la buena gobernanza? ¿Que se debe dar voz a todos los actores? ¿Que nos conviene seguir dando pasos hacia un turismo con más valor añadido? ¿Que la formación de los jóvenes es clave para los rápidos cambios que vienen?… De verdad, ¿necesitamos que esto se vuelva a maquetar de nuevo en otro power point? Si ese estudio dijera que debemos ponernos las pilas en todo lo anterior, ya podríamos ahorrarnos el dinero. Y si dijera que podemos aprovechar las circunstancias para dar un salto adelante, y ser referentes en todo lo que hasta ahora hemos sido mediocres, pues ya sabemos en qué pila podemos amontonar el documento: Hay muchos que dicen lo mismo en el Cabildo.

Es el rey desnudo de la gestión de problemas en política: Los estudios estratégicos suelen ser más un fin, que un medio. Son el escudo protector de cualquier político sin capacidad (o ganas) de enfangarse en unas circunstancias endiabladamente complicadas. Tienen como objetivo plantear un escenario ideal, con el que el político busca identificarse. Cuando todo pasa, y las circunstancias permanecen básicamente como estaban, siempre podrá insinuar aquello de que la realidad no estaba preparada para sus ideas. Vamos, que no nos lo merecíamos.

Publicado enUncategorized

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