Saltar al contenido

YO COJO EL PRÓXIMO, ¿Y USTED?

La pasividad y lentitud con la que se está afrontando la apertura a la normalidad de los sectores públicos en Lanzarote, es injustificable. Las estadísticas sanitarias y económicas invitan a actuar con más diligencia y energía. Es imprescindible que la actividad pública ejerza de impulsora de la Económica y Social.

Vaya por delante, para los que yo llamo “soldados de la Covid 19, siempre en ataque“, que soy consciente de que estamos en una pandemia y son necesarias las medidas sanitarias. El Estado de Alarma nos ha dejado un caos económico, social y judicial sin precedentes. Sus consecuencias emocionales y psicológicas están todavía por ver, según dicen los expertos.

El hecho es que pasada la ilusión inicial de la apertura, ahora toca enfrentarse a los mismos problemas de antes con una mayor dificultad. Los ciudadanos no nos hemos visto afectados de la misma manera, el tipo de trabajo que tenemos, las condiciones físicas y hasta el tamaño de nuestras viviendas, han influido en cómo nos estamos enfrentando a esta situación.

Existen sectores laborales altamente privilegiados respecto a otros, no solo por las prestaciones económicas sino que trabajan en unas excesivas condiciones de comodidad y seguridad, que en el caso de los servicios públicos, perjudican notablemente al ciudadano. La situación es tal, que cuando vamos a pedir una ayuda, hacer una reclamación o ejercitar un derecho, la ya cuestionada eficacia y agilidad de la administración, alcanza cotas de chirigota.

El S.E.P.E, los Juzgados, la Seguridad Social y algunos Ayuntamientos entre otros, se mantienen cerrados como búnkeres, mientras que una ciudadanía en sus horas más bajas, se desespera colgada al teléfono para pedir un cita previa o hacer una gestión. Todo esto que se repite en parte del territorio nacional, se eleva al surrealismo en Lanzarote.

El Ayuntamiento de la capital sigue cerrado al público y todas las actividades culturales y deportivas han sido suspendidas, “organizar eso es una lata”, parece que les escucho decir. Nuestra situación privilegiada y paradisiaca respecto a aislamiento, clima y espacios abiertos de una hermosura inigualable, cuestionan más aún esa decisión generalizada. La única explicación que le encuentro es que las personas encargadas de tomar las decisiones, han entrado en una cómoda y tranquila situación de la que no quieren salir.

Además en la era post Estado de Alarma no hay que justificarse mucho, la culpa es del coronavirus. Es evidente que cualquier actividad se ha tornado compleja, requiere de esfuerzo y de una voluntad de la que muchos carecen. Sin embargo, ahora más que nunca es cuando necesitamos ver un sector público activo, ágil y con ganas de servir al ciudadano.

Me causa una enorme tristeza ver cómo otras ciudades más castigadas, han cogido una carrerilla imparable, mientras nosotros nuevamente estamos instalados en la desidia y la parálisis. En Lanzarote solo escucho las palabras “emergencia social” y “medidas de seguridad” como un mantra que a fuerza de repetirse, nos ha anestesiado contra cualquier otra propuesta y alternativa.

Por mi trabajo soy muy consciente de las enormes dificultades por las que pasa una parte de la ciudadanía y es precisamente por lo que urge activarse para que la dinámica económica pueda beneficiarle.

En mi sector, la Justicia, la situación en Lanzarote es de opereta, con un edificio magnífico y un diseño que permite mantener unas enormes distancias de seguridad, los profesionales, abogados y procuradores, tenemos que pedir una audiencia casi real para acceder a nuestro lugar de trabajo.

No les digo ya, el ciudadano de a pie, ni del resto de medidas exageradas que implican que la Justicia esté durmiendo “el sueño de lo injusto”. Una justicia lenta no es justicia. ¿Lanzarote es diferente o en otros lugares saben elegir mejor a sus representantes?

En Las Palmas los profesionales acceden libremente al edificio judicial y sin eludir las medidas sanitarias, el trabajo se desarrolla más ágilmente, por poner un ejemplo entre tantos. Esas limitaciones excesivas, en unos casos por imposición de parte y en otros por reclamación del personal y sus sindicatos, no son aplicadas por esos trabajadores, ni por los representantes públicos en su vida diaria, como todos nosotros siguen acudiendo a bares, reuniones y haciendo una vida normal. Así debe ser pero hago constar el hecho porque es una de las tantas paradojas que se producen en esta pandemia, las limitaciones excesivas lo son solo para atender al ciudadano.

Este artículo tiene su origen en un comentario que hice a un artículo de Nino Díaz, en este mismo Blog, sobre la situación de la cultura, que comparto en su integridad. Por ello, quiero hacer una mención especial a ella, una de las grandes castigadas por esta pandemia.

Las comparecencias del ministro al respecto han sido memorables en cuanto a vacías de contenido. En algún momento quedé a la espera de que dijera aquello de “quizás haya que sacrificar la cultura” a cuenta de la famosa frase del ministro Ábalos respecto al turismo.

Lo cierto es que en muchos lugares se han puesto en marcha planes, actividades y ayudas, que con las evidentes limitaciones de seguridad, pretenden reactivar un sector muy tocado por esta situación. En Lanzarote se pueden hacer pequeños conciertos al aire libre, exposiciones, teatros, recitales, hay actividades y lugares cuyo aforo es fácilmente controlable, sin embargo, no tiene visos de ponerse en marcha.

La cultura no es un lujo, es una necesidad, no solo por su importancia como conductora de ideas sino porque es un sector económico más del que viven muchas personas. Es imprescindible que los ciudadanos veamos que además de los autónomos, los trabajadores por cuenta ajena y en especial aquellos que han estado en la primera línea, no son los únicos dispuesto a trabajar y esforzarse para sacar a esta isla adelante.

Mi percepción es que eso no está ocurriendo: mientras unos hemos cogido el tren, otros esperan en la estación tranquilamente tomando café y diciendo eso de, “yo cojo el próximo ¿y usted? “ .

Publicado enUncategorized

2 comentarios

  1. Yasmina Pérez Rodríguez Yasmina Pérez Rodríguez

    Gracias Anabel ..gracias por ponerle voz a situaciones que aunque sean complejas ,con un poco de esfuerzo se pueden lograr ,se me ocurre un gran pacto insular por la cultura y las ayudas sociales .Seguimos viviendo el individualismo municipal y sin capacidad política para coordinar actos culturales ,sociales y demás cosas que están siendo afectadas por el Covid 19. Gracias por tu valentía y ganas de ayudar siempre a pensar diferente .

  2. Ana Isabel de León Pérez Ana Isabel de León Pérez

    Me parece muy buena tú idea de un pacto insular,no es momento para individualismo,a ver si te escuchan los que tienen capacidad de decisión.Muchas gracias a ti por tú opinión y aportación.

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *