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¿Por qué no os vais?

No quiero ser monárquica. No quiero serlo porque no entiendo el derecho heredado y mucho menos el que viene viciado. ¿Qué me aportan? ¿Qué significan ellos en mi realidad? En el sentido más práctico, ellos me entretienen, cuando voy a la peluquería y observo sus atuendos, sus galas, sus viajes en yate, sus paseos con guardaspaldas. Me hacen soñar. Y a la vez, me entretengo en el detalle de lo que cuesta esa parafernalia. Pienso en sus vidorras, paso página, y veo a una actriz o a una modelo, disfrutando de un estatus parecido, y me empiezo a ofender. Lo hago porque los primeros disfrutan de ese privilegio adquirido, que pagamos todos, pero esa actriz o modelo de las páginas 6 y 7, están ahí por su talento o su trabajo. ¿Qué criterio editorial ha llevado a colocar a estos personajes “reales” como protagonistas de las primeras páginas por un “besamanos” desfasado?

Me pregunto, qué sentido tiene que Victoria Federica se vaya a desayunar con su novio DJ. Y que además se la describa como la chica informal que sale de su casa con una sudadera. Ya aquí la revista nos toma por gilipollas, porque hay que recalcar que la “sudadera informal” es de Loewe. Espero que paticularmente si la suda, le caigan billetes de 50 euros del mismísimo sobaco. Sería un verdadero gesto informal para tan insigne figura.

Me pregunto qué sentido tiene para la sociedad española del siglo XXI saber que tenemos a un Froilán de Todos los Santos, haciendo de relaciones públicas de una conocida discoteca madrileña y después de muchas gilipolleces juntas, saliendo con la hija de otra fortuna inmensa, los del Pozo. El niño con problemas para aprobar los estudios básicos ya parece haber encontrado su caminito.

Ya no hablemos de su madre, a la que algunos periodistas quisieron convertir en ejemplo del “buen vestir”, y a su hermana, casada con quien parece que aprendió rápido que Dios escribe con renglones torcidos. Y a una madre que siendo Griega, pero Reina de España, les decía a sus hijos que hablaran en inglés. ¿Alguien de una generación de los 90 recuerda un mensaje de la Reina que le haya conmovido? Igual no lo recuerdan, porque no existe.

En resumen, en mi opinón, hay un espacio para la realeza española en dos campos de visión: el del disfrute a costa de todos, las galas, los viajes oficiales con comitiva incluída, banderolas, y mucho dispendio. Es decir, esa imagen que entretiene, porque generalmente acostumbran a teatralizar (así es su vida) y a cambiar de look, y con ello, introducen alguna tendencia en el peinado, el maquillaje, el vestuario o en los complementos que termina después democratizándose en el low cost del consumo. ¡Qué suerte para los humildes que quieren aparentar!

Y luego, está la visión más insolente de todo esta mamanza colectiva, que es escuchar sus aportaciones en foros o actos importantes, y darte cuenta de que no aportan nada que sirva para nada. Salvo ese famoso: ¿por qué no te callas? Que siendo tan razonable en aquella coyuntura, se podría convertir hoy por hoy en ¿por qué no os vais?

Publicado enUncategorized

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