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Los 360º de un pobre hombre

Nació en el exilio, en Roma. A los 11 años su familia, que seguía en el exilio, lo envió como si fuera un juguetito al influjo del Caudillo. Los cadetes se burlaban al grito de “tontos los Borbones”.

Pasó por los tres ejércitos mientras el NODO insultaba a su padre por orden del Caudillo y él seguía en Madrid, bajo el influjo del Caudillo, y su padre en el exilio. En una visita a su casa familiar en el exilio, en Estoril (Portugal), jugueteando con su arma mató accidentalmente a su hermano.

En 1969 fue designado sucesor a título de Rey, lugar que le correspondía a su padre, juró los principios del Movimiento Franquista.

Repudiado por su padre tuvo que esperar otros 6 años hasta que la pálida dama se le presentó al Caudillo. Tomó el trono en las Cortes Franquistas y llegado el momento borboneó en comandita con Torcuato Fernández Miranda para desmontar el Franquismo desde el Franquismo.

Repudiado por los nostálgicos franquistas pudo firmar una obra de ingeniería política que ha derivado en los mejores 40 años de nuestra historia contemporánea. Su teórico rol de moderador se lo saltaba por sus borbones deseos, como cuando solicitó ayuda multimillonaria a un Saudí para Suárez en 1977 con vistas a afianzar la Democracia en España.

Como quien usa un kleenex por otro, llegado el momento borboneó a Suárez y prestó sus oídos de manera irresponsable a los hilos que conectaban con los nostálgicos que le repudiaban, y aquello acabó en el 23F, con su preceptor Alfonso Armada jugando a prestidigitador y su fiel Milán del Bosh sacando los carros en Valencia. Ay, si Sabino Fernández Campo (Secretario General de la Casa Real) resucitase y relatase.

Hasta la EXPO y los Juegos Olímpicos vivió sus mejores años, y se creyó merecedor del Nobel de la Paz. Tiempos aquellos para hacer balance en su Biografía Autorizada, firmada por Villalonga, en la que venía a decir que la Monarquía Española era muy económica para el Estado. Un chollo, vaya. Y por ello mendigaba yates, y empresarios españoles le regalaron su “Bribón”.

Y supongo que ahí el hombre se cansó de borbonear para el “bien común” y empezó a darle gusto al cuerpo. Hasta el año 2014 todos los gobiernos emplearon su campechanía con fines comerciales, yerno conseguidor y elefante botsuano mediantes. Abdicó unos meses después de balbucear lastimosamente en la Pascua Militar del 6 de enero de aquel mismo 2014.

En “El hombre que pudo reinar” (Fernando Ónega, 2014) puede leerse cómo ministros y empresarios españoles ensalzaban la labor comercial del ex Rey.

6 años después, en este 2020 coronavirus, parece confirmarse que el hombre era un comercial excepcional.

No es descartable que la vida de este pobre hombre termine en el punto de partida, y muera en el exilio. ¿Roma?

Publicado enUncategorized

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