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¿Por qué no te callas?

El silencio se está poniendo de moda, es más, el silencio es ya un artículo de lujo. Es un reclamo turístico (Finlandia lo utilizó en 2011 como campaña de captación a la “tierra silenciosa”), y además, está empezando a ser todo un negocio. Hace años mi cuñado se subió a un taxi y al decir la dirección le preguntaron que cómo quería que le llevaran. Él respondió que en silencio. Podría decirse que fue el preculsor de los vagones silenciosos del AVE, o del globo sonda que lanzó el propietario de Ryanair al anunciar vuelos sin niños donde primara el silencio. El valor del “mute” en la era moderna adquiere una dimensión también consumista, porque, cada vez más, aumentan los retiros espirituales o las escapadas a lugares donde percibir tus propios pasos. Y como uno ya no está ni a salvo de ruido en su propia casa, el silencio comienza a comprarse a modo de producto experiencial.

Muchos son los que añoran ese paso lento, pesado y silencioso del tiempo durante las tardes de verano en las que la pereza nos convertía en niños de barro derretidos por la calufa y el tedio. Ahora encontrar un espacio de silencio, una oportunidad para no hablar (incluso para no hacer nada y aburrirse), es tan anormal, que cuando se consigue nos parece un hecho sublime.

El otro día estaba pensando en el silencio perfecto. ¿Existe? Me vino a la cabeza, el silencio que invade una habitación después de hacer el amor, pero más que perfecto me parece desmayado. Sé que no es un silencio acogedor el que se impone tras un enfado, el que hace apartar las palabras necesarias para el acercamiento, porque viene revestido de rencor y odio, así que en vez de sanador es aniquilador. Tampoco es un silencio positivo el que impone la cobardía o el miedo. Así que supongo que el silencio que más se acerca a la perfección es el que permite descansar a mi cabeza. ¡Acallar el zumbido! Eso es paz.

Realmente me emociona saber que hay muchas personas dispuestas a un “callar activo”, es decir, a un silencio buscado conscientemente, porque demuestran así que no están dispuestos a desperdiciar sus energías con la palabra hueca. Si bien, sería interesante referirnos a que ese tipo de silencio, funciona más bien como un canalizador, “para mirarnos por dentro y pasar a escucharnos”, o también como un conector que nos lleva a atender al murmullo de la naturaleza que nos rodea.

Hay estudios científicos que también han calibrado la importancia del silencio en la regeneración de las células del hipocampo, especialmente las relacionadas con la memoria, el aprendizaje o la emoción. Así que sabiendo esto: ¿cómo es posible que haya personas que dicen que estudian mejor con música? ¿O que piensan mejor rodeados de ruido? Particularmente, entiendo que los pensamientos profundos conllevan meditación y silencio. Y no digamos ya la emoción, que en sí misma, puede ser un foco insano de ruido interior que nos impide acercarnos a la sabiduria del silencio.

Después de esta reflexión, justifico mi percepción de que siempre me ha parecido un hándicap toda esa estructura vinculada con el networking, de distribuir a sus integrantes en una misma mesa de trabajo o en una misma zona de organización horizontal (sin despachos, paredes, intimidad), para, de cierta manera, simbolizar el trabajo cooperativo o en equipo. La pregunta es, si el cerebro necesita de silencio para focalizar y concentrarse mejor, ¿por qué se permite que en muchas oficinas haya semenjante contaminación acústica?

Por mencionar otro ejemplo, de lo importante que es estar inmerso en una atmósfera adecuada, se ha puesto muy de moda comer en restaurantes-pubs, es decir, que tienen una ambientación musical (generalmente electrónica) durante el servicio. Inicialmente no reparas en ese aspecto que te está haciendo beber compulsivamente, o comer más rápido, hasta que descubres que la música es la que te está expulsando de ese lugar que paradójicamente pretende atraerte hasta altas horas de la madrugada. Ahora ya entiendo la razón de que en los sitios caros-carísimos, los camareros se dirijan a tí en un susurro.

En definitiva, llegados a este punto lo mejor que se puede hacer es….

Publicado enUncategorized